Una vez diseccionada la piedra, la
sumergí en agua, comprobando que concentraba en su perímetro
una gran acumulación de oxígeno, adquiriendo un tono rojizo
arcilloso que, al secarse, segregaba de su interior, una
especie de “gel” de color blanco, que al tacto era viscoso,
como pegamento.
Así que instintivamente, uní de nuevo las
piezas, acoplándose perfectamente, sin notarse apenas junta
alguna, como estaba inicialmente. Pues bien, LA PIEDRA QUEDÓ
AUTO-ADHERIDA en su forma original.
Evidentemente esto es un hecho ABERRANTE
y ANORMAL en el comportamiento que se espera de una
“piedra”; esta operación fue realizada varias veces, en días
sucesivos, hasta agotar sus propiedades, aparentemente.
Motivado por las singularidades
expuestas, me despertó la curiosidad de saber qué
componentes químicos tenía y sus porcentajes, así que llevé
una porción de polvo extraído de la piedra, durante mis
ensayos domésticos, al Laboratorio de la Universidad de
Barcelona para hacer el análisis químico de sus componentes,
dado que ni la textura , forma, dureza y comportamiento,
eran normales en una piedra.
El resultado fue altamente sorprendente,
ya que toda la información conocida, tanto de libros como
artículos, mencionan que las Piedras de ICA, son “andesitas”
y que se obtienen en lechos ríos, ya extintos, pues bien, la
composición química, como andesita, sólo encaja en el
contenido parcial de sílice, pero en absoluto, las Piedras
de Ica, han estado en lechos de ríos. Su cohesión interna no
indica que haya tenido origen ígneo, por otro lado, la
famosa pátina negra exterior, aparentemente es como un
tratamiento químico de protección y resalto del grabado, no
existe oxidación alguna.
En conclusión, a mi criterio, las Piedras
de Ica, son ARTIFICIALES, es decir fabricadas, para realizar
los grabados y comunicar con quien contacte con ellas.
El hecho de afirmar que son artificiales,
no es indicativo de ser falsas o actuales, por la
experiencia personal de mi contacto físico con las Piedras,
he detectado que, de alguna manera, “comunica” contigo,
quizás por su alto contenido en sílice, quizás por el
grabado, o todo a la vez.
Este efecto, tengo comprobado que nos
pasa a todos aquellos que tenemos contacto físico con las
Piedras de Ica, incluso, aunque nuestras investigaciones
sean de campos diferentes, el denominador común de contacto
entre nosotros, si como el afán de divulgar y comunicar a la
Humanidad nuestras investigaciones, es muy elevado, como un
“camino” que se nos haya marcado en nuestro interior.
Las conclusiones expuestas, no son elucubrantes, dado que pruebas realizadas con otras Piedras,
han producido diferentes tipos de resultados, como
quemaduras en las yemas de los dedos, variaciones de campos
magnéticos, existencia de fracturas estratégicas,
demostrativas de técnicas avanzadas o sencillamente para
permitir visualizar la estructura interna, sin destruir la
pieza, etc.
No obstante, a través de varios
artículos-estudios que se publicaran, se ampliará y
analizará en profundidad, los análisis de la piedra
“CÓNDOR”, e intentaré corroborarla con singularidades de
otras piezas.
Quisiera dedicar esta nueva fase de
investigación a la memoria del Dr. Cabrera, con toda
mi admiración y respeto.
Josep Serneguet