Hallazgos en Ecuador. Un ejemplo más... (7)
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Recordemos que hasta 1870 la "mítica"
ciudad de Troya sólo existía en la Ilíada de Homero. Del mismo
modo, no hace mucho tiempo se
tenía una visión irracional del hombre prehistórico. Las
primeras pinturas rupestres halladas en Altamira (España) se
consideraron un fraude, y su descubridor un farsante de por vida. Lo que
nos lleva a desconfiar de la capacidad para preservar y entender
descubrimientos que supongan un cambio en los dogmas establecidos en
cada sociedad y momento histórico, habiendo en otros casos, corrido peor
suerte al ser borrados sin llegar a ver la luz.
En los objetos del Dr. Carrillo, al igual que en las figuras de Acámbaro
(México), las
Piedras de Ica (Perú), los
Kudurrus y otros
objetos arqueológicos no reconocidos o malinterpretados, se representan
imágenes que en su día fueron consideradas mitológicas o falsas pero que
actualmente la ciencia demuestra que son técnicamente posibles,
apareciendo un completo muestrario de monstruosidades,
deformaciones, defectos genéticos, y combinaciones entre especies,
que parecerían reflejar la existencia de un avanzado laboratorio donde
cualquier forma de vida puede ser diseñada y creada de forma viable, por
unos extraños seres o "dioses" manipulando el ADN representado en forma
de serpiente.
En todos los tiempos aparecen
contra todo pronóstico racional, obras y personajes adelantados a su
tiempo,
habiendo experimentado durante el sueño, incluso personas aparentemente normales,
mensajes inexplicablemente precisos sobre el futuro o determinado ámbito
de conocimiento, como
el
caso de Srinivasa Aaiyangar Ramanujan (precursor de la Teoría de
Cuerdas), u otros como Descartes, August Kekulé, Mendeléiev, Niels Bohr,
Otto Loewi, Paul Heinrich, etc. Aspectos éstos que habitualmente son pasados por alto como
farsas que no requieren la mínima atención, rarezas, curiosidades, insólitos,
hechos normales, o simple casualidad.
Por otro lado, nuevos descubrimientos evidencian cada vez más que la vida, analizada en sus componentes más elementales, es
un diseño intencional. Los componentes de las células tales como
flagelos, membranas, etc. aparecen ante el microscopio electrónico como
máquinas de ingeniería, con engranajes y piezas que encajan unas con
otras como si un delineante las hubiese diseñado, estas piezas se
denominan: unidades de
complejidad irreductible, porque cualquiera de sus partes por
separado no tiene ningún sentido ni operatividad en un contexto
evolutivo, es decir quedan al margen de la teoría de la evolución.
Recientemente la nanotecnología permite pronosticar que copiando
sistemas biológicos moleculares como el ADN será posible crear discos
duros de ordenador mucho más eficientes. Integrando cloroplastos y otros
orgánulos celulares a máquinas se aprovechará la energía de modo
más eficiente que las actuales (Ya el Dr. Cabrera describió
grabados de las Piedras de Ica, donde aparecen seres
gliptolíticos con
implantes vegetales que les permitirían capturar energía mediante
fotosíntesis prescindiendo de alimentarse). Las leyes que gobiernan la vida y la materia, no están
sometidas a una evolución en sentido darwiniano sino algorítmico , por lo tanto "creadas"
y sometidas a una "evolución" en sus interacciones controlada dentro de
unos parámetros, ajustándose a modelos matemáticos como una
simulación por ordenador
mediante algoritmos.
El universo que conocemos es posible gracias a unos
valores constantes llamados
Constantes Físicas Universales,
sintonizadas
de forma muy precisa y que también quedan fuera de la teoría
evolutiva. Por ejemplo el valor "c" velocidad de la luz, se relaciona
con los parámetros espacio y tiempo, ambos relativos. Si consideramos
que el fotón como onda, es responsable del electromagnetismo (luz
visible , microondas, radio, radiaciones), y que la
materia (partículas) son simples patrones de interferencia electromagnética vibracional en un entorno multidimensional, (materia y
antimateria
se aniquilan liberando energía, posiblemente un proceso
reversible). Entonces el universo conocido, incluyendo el espacio,
tiempo y materia sería un holograma fruto de la ingeniería y programación.
La vida sería igualmente una manifestación en dicho universo, no del azar,
sino de la existencia de algún tipo de interacción desde
fuera del sistema (interdimensionalidad) .Los seres vivos, a diferencia
de la materia sin vida, tendríamos desde
ese sistema supradimensional , dos partes
diferenciadas: (1) En una capa de realidad: máquinas físicas holográficas manipuladas dotadas de
un cuerpo automático programado en el disco duro del ADN
(los códigos biológicos comunes a todos los seres vivos permiten
los automatismos programables conscientes o inconscientes para ejecutar
unas acciones y comportamientos de interacción con el entorno). (2) En
intersección con otra capa diferente de realidad: autoconsciencia: un fenómeno singular no automático común a todo ser
vivo, el verdadero y en realidad desconocido piloto interdimensional que dirige la
experimentación dentro de universos holográficos, que no se puede medir
por la inteligencia, ni el lenguaje, ya que la forma en que se expresa o
percibe depende de las restricciones o grados de libertad de los
periféricos integrados o implantados en la programación física
automática de cada máquina holográfica, razón por la que no
nos conocemos a nosotros mismos) .
Probablemente los seres representados en las cerámicas de la colección
del Dr. Carrillo, más allá de la mera imaginación de presuntos
falsificadores, pertenezcan a culturas desconocidas hasta la fecha.
Respecto a la idea de si representan seres mitológicos e imaginarios es
interesante hacerse esa misma pregunta acerca de obras como por ejemplo
los libros apócrifos
de Enoc, Ben Sirac, u otros. El primero se encuentra enteramente traducido y corregido de acuerdo con
los manuscritos de Qumrán, en la siguiente dirección:
http://www.bibliotecapleyades.net/enoch/esp_enoch_1.htm
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